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16 de julio de 2016

VITORIA TRIATHLON 2016. GRACIAS, VOLVERÉ

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Me ha costado mucho arrancar a escribir esta crónica del Triatlón de Vitoria, no puedo negar que me he quedado un poco "tocado" (no hundido) tras esta prueba con la que tengo algún desencuentro y una asignatura pendiente. Retirado en 2013, 8º en 2014 y 5º en 2015 llegaba a esta edición de 2016 mejor preparado que nunca, ambicioso, con ganas y.... quizá con un sentimiento que se volvió en mi contra: "confiado". Nunca, nunca, nunca se puede competir confiado y menos en un IM. Lección aprendida.

No quiero aburrir con la crónica así que intentaré ser lo más breve posible dentro de que 9h28´ de sufrimiento más el previo y el post me darían para escribir muchísimo.

Llegada a Vitoria el viernes, animado, cantando Camela en el coche, de buen humor, y con ganas tomamos posesión del hotel y aprovecho para tomar una cerveza con los muchos amigos que tengo en esa ciudad y que me hizo mucha ilusión ver.




Sábado, día pre competición y día de no parar; bici suave, reunión técnica, comida, 20´ de correr suave, dejar zapatillas en T2, dejar bici en T1, cena con toda la gente que había venido a verme desde Madrid y con el grupo de portugueses (Estrangeiro, Vanessa Pereira, su entrenador y sus acompañantes) y lo más pronto que puedo a la cama. 

Domingo, 5 a.m. suena el despertador y toca ponerse en marcha, desayuno ligero, últimos preparativos y al autobús que nos lleva a Landa. Por suerte me siento acompañado en esos momentos en los que te sueles plantear "que coño hago aquí" y no lo pienso mucho.
La salida de la natación se retrasa casi una hora por la niebla y la espera se hace larga, intento disimular que estoy tranquilo pero no lo estoy, quiero que se salga ya, quiero estar nadando, llegar a la T1 y poder empezar a vislumbrar la carrera con los pies en la tierra (y nunca mejor dicho). Han sido varios meses de largos y duros entrenos, varios meses de imaginarme cada metro de esta prueba con la confianza encima de que va a salir bien y necesito empezar ya.

Por fin, con 50´ de retraso se da la salida, soy el dorsal 4 y disfruto de la cámara de llamadas con gestos de cariño hacia la gente más cercana y me coloco. Primera boya de giro a unos 900m, tenemos que dejarla a la izquierda pero yo decido salir por la derecha, reconozco que me dan miedo los golpes iniciales en una salida de más de 1000 personas (primer aspecto a corregir, debo aprender a sufrir en el agua y darme de hostias). Natación "ni fu ni fa", pensaba que no estaba nadando mal a pesar de algún desencuentro con los que luchan la posición como si cada boya fuera una final olímpica pero la realidad es que pierdo unos 5´ con los favoritos y además hago una transición lenta (segundo punto a corregir).


Me subo a la bici y lo primero que hago al pasar la pierna por encima del sillín es tirar el bidón de 750ml con isotónico que llevo detrás, pienso que no pasa nada que hay muchos avituallamientos pero la realidad me demuestra que para el calor que hacía y la cantidad de líquido que contenían los bidones que daban quizá hubiera sido más acertado haberse parado a por el que perdí (tercer error), pero no lo hice. Los kms de bici pasan, al principio remonto mucho y luego me estabilizo en un 7º-8º lugar, a unos 10´ de la cabeza de carrera que posteriormente se retiraría y a unos 5´- 7´ del grupo de favoritos del cual veo además que Diego Paredes se retira en el Km150. Mis sensaciones no son buenas, he bebido mucho menos de lo deseado, eso hace que no pueda ni tragar la comida que pensaba comer, en algún momento tengo amagos de calambres e incluso con el calorazo que hacía a veces se me pone la carne de gallina, síntoma claro de deshidratación. Ahora, a toro pasado creo que me habría convenido afljojar en la bici a pesar de perder las opciones a victoria pero haberme hidratado y alimentado mejor (cuarto error).


Trato de no darle importancia a esos temas, no me he alimentado en carrera todo lo que me hubiera gustado pero tampoco es que no lo haya hecho, confío mucho en mi carrera a pie y tengo un dibujo en mi brazo al que miro constantemente y me da refuerzos positivos así que llego a la T2 en 6º lugar y pronto me coloco 4º. El ritmo de los primeros kms es exáctamente el previsto (3´55´´/km) pero las sensaciones no, a esos ritmos debería ir relativamente cómodo de pecho (el dolor muscular es otro rollo) pero no lo voy, me cuesta mucho respirar, me entra flato, tengo que aflojar un poco y en el Km8 me doy cuenta de que voy realmente jodido, mi ritmo es ostensiblemente más lento y empiezo a poner "marcheta" con el único objetivo de llegar a meta. Mantengo la 4ª plaza hasta el Km16 y al paso por el Km21 me vengo abajo... un montón de pensamientos negativos invaden mi cabeza pero a pesar de ello reconozco que no se me pasa por la misma retirarme, que hubiera sido lo fácil. 
Pero la realidad es que mis padres y otras 6 personas habían venido expresamente desde Madrid a verme, que la organización tiene conmigo un trato exquisito, que el público de Vitoria es espectacular, que tenía a mis amigos de allí animando, que había otros 1000 y pico triatletas que también tenían sed, también tenían calor, también tenían rozaduras y ampollas, también les dolían las piernas y el estómago... y por todo ello, por respeto a todo eso tenía claro que, salvo que sintiera que me estaba lesionando, iba a llegar a meta.


Mis útimas dos vueltas a pie para completar los últimos 21km fueron un calvario, no podía ir más rápido de 5´/km, literalmente no podía... me paraba a hablar con la gente conocida, me daba igual el tiempo y el puesto y en una de estas Eneko Llanos me dijo "pues ya que vas solo a terminar, al menos disfruta" y eso traté de hacer. Me quedé con todas las caras conocidas, saludé a todos mis amigos, di las gracias a todos los voluntarios, animé a todos los que adelantaba, me adelantaban o se cruzaban conmigo e intenté vivir ese ambiente de IM a pesar de que estaba moralmente muy hundido. Pasar por el parque de La Florida donde estaban mis personas más cercanas era mi única motivación.

Finalmente llegué a meta 27´ más tarde que el año pasado, no he mirado ni el puesto, ni la clasificación, no necesito verlo para saber que hay una parte de mí que está muy dolida conmigo mismo aunque bien es cierto que hay otra parte que se siente orgullosa porque hacer 34km de maratón sabiendo que estás fuera de carrera y de las espectativas que durante meses yo me he ido currando y creando pero con la cabeza alta y una sonrisa en la boca no es fácil. Me quedo con la sensación de que al IM hay que tratarle con más respeto aún del que le traté pero no con la sensación de que la carrera me ha vencido a mí. Hay que saber superar los momentos malos y yo lo hice.

Quiero terminar con un enorme GRACIAS / ESKERRIK ASKO pues si hay algún recuerdo de esta carrera que en esta semana que ha pasado no se me ha borrado de la mente ese ha sido el del apoyo que he sentido. Fue increíble, se me ponen los pelos de punta de recordarlo e incluso se me escapa alguna lágrima.... nunca en mi vida me había sentido así de querido y apoyado, sería injusto dar nombres porque seguro que se me olvida alguien pero desde personas importantísimas en el mundo del triatlón, hasta personas importantísimas en mi vida personal, pasando por triatletas anónimos que se me ponían al lado y me decían "es un orgullo y un ejemplo para el resto de triatletas que yendo como vas, te dignes a terminar, gracias".... Todo eso para mí fue un subidón de adrenalina y una muestra de cariño que jamás olvidaré. Si que quiero mencionar especialmente a mis padres que son mis fans incondicionales y a mi grupo de "sorpresa" con su cabecilla al completo por estar ahí al pie del cañón como estuvieron. GRACIAS.

Y bueno, ahora comienza una época de relax deportivo que me habría encantado empezar con un buen sabor de boca pero que no ha sido así por lo que espero no pensar mucho más en esta carrera, empezar a pensar en las próximas que me esperan en septiembre y octubre y por supuesto en Vitoria 2017 donde pienso volver y donde alguna vez retomaré mi historia de amor con este Triatlón.
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Soy José Almagro, vivo en Las Rozas, nací en Madrid en 1980 y desde los 7 años empecé a competir en bicicleta, primero en BMX, más tarde en BTT y desde los 18 años en carretera, donde llegué a ser profesional en las temporadas 2005 y 2006 con el Equipo Relax Fuenlabrada.

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